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El ciberacoso en menores se puede «agravar más» durante el coronavirus. 

29/11/2018

Rosario Del Rey, experta en convivencia escolar, nos da las claves para evitar que los adolescentes se conviertan en víctimas de ciberacoso.

La violencia entre menores está siendo invisibilizada en esta crisis sanitaria, convirtiéndose en un colectivo muy olvidado por las instituciones. Por ello, Del Rey, experta en convivencia escolar, particularmente en acoso escolar y ciberacoso, nos da las claves para entender más la violencia entre adolescentes.

El ciberacoso podría entenderse como una extensión del acoso escolar en Internet y las redes sociales, ¿la sociedad es consciente de este tipo de violencia en adolescentes?

Yo creo que la sociedad es más consciente del ciberacoso que del acoso escolar. A los adultos nos llama mucho más la atención que los menores hagan cosas que a nosotros no se nos ocurrirían porque no lo hemos vivido. De ahí que los adultos comprendan menos los comportamientos de los menores en redes sociales que los comportamientos de los menores cara a cara, que cuentan con una historia detrás y sí las han vivido. Si tú le preguntas a una persona de 40 o 50 años si en su clase se reían de alguien, a la mayoría de la gente le sale una expresión de sonrisa y dice “es verdad”. Sin embargo, si le dices que hay alguien a la que le hicieron una foto desnuda y después la colgaron, te va a responder “la gente está loca, ¿cómo hacen eso? ¿no se dan cuenta de las consecuencias?”. Nos hemos alfabetizado en el contexto virtual siendo adultos, con una madurez cognitiva, moral y cívica diferente. Otra cosa es que haya muchas familias, y parte de la sociedad, que no son conscientes del ciberacoso porque no lo son tampoco de los riesgos que supone, y, por tanto, tienen un comportamiento de riesgo. Un ejemplo sería cuando dicen cosas ofensivas de una persona por un grupo de WhatsApp. Somos conscientes de una parte y de la otra no.

¿Qué factores de riesgo pueden facilitar que un adolescente acabe siendo víctima o agresor de ciberacoso?

“Yo nunca me voy a convertir en víctima” o “esta persona nunca va a convertirse en víctima de acoso”. Eso no es cierto. Es verdad que hay personas que tenemos mayor probabilidad de convertirnos en víctimas y otras menos. Sin embargo, nadie está libre de ser víctima de ciberacoso.

La sobreexposición de los menores a internet, la alta necesidad de popularidad, la dependencia a redes sociales, la baja capacidad empática, las familias que no supervisan o los profesores que no alfabetizan son factores que aumentan el riesgo de que haya víctimas. No obstante, tener padres preocupados, menores bien desarrollados o centros implicados no quita la posibilidad de que los menores puedan ser víctimas o agresores de ciberacoso.

Si yo le digo a mi hijo “cuando te insulten por internet, tú ignóralo”, le estoy ayudando a no contribuir a que se acelere el proceso. Sin embargo, si el padre le dice “tú contéstale más fuerte o dame el teléfono que llamo yo a la madre”, de manera violenta, todo se puede agravar. Desde las familias y escuelas podemos proteger o ser un riesgo.

¿El aumento del uso de internet durante esta crisis sanitaria puede conllevar un aumento de este tipo de violencia entre adolescentes en la red?

Puede llevarnos a empeorar o mejorar la situación. A empeorarla porque nos encontramos en unas circunstancias de alerta y de riesgo en un contexto amplio, y eso hace que tengamos una situación muy diferente en los hogares. Hay hogares donde los progenitores están cuidando que los menores no estén todo el día en internet y cuando lo están, lo supervisan. Sin embargo, también hay contextos en los que las familias están, pero no echan cuenta o no utilizan aplicaciones de control parental. En estas ocasiones, los factores de riesgo se pueden enfatizar mucho más.

Conozco situaciones donde los adolescentes se conectan a internet para hacer una clase virtual y cuando se va el profesor se quedan los alumnos solos. Es entonces cuando se producen agresiones e insultos hacia víctimas de acoso, agravando así la situación porque no hay nadie supervisando.

Sabemos que hay un solapamiento entre las relaciones cara a cara y las relaciones online. Sin embargo, en la situación actual, al no poder asistir a los institutos, se reduce la parte del acoso escolar, pero se puede agravar más el ciberacoso. Los adolescentes están más aburridos, no tienen alternativas y hay un aumento de actividad en la conexión a internet, pudiendo esto incrementar la violencia entre adolescentes en la red. Esta podría ser una circunstancia esperable.

¿Una persona que ha estado involucrada en acoso escolar puede pasar a estar involucrada en ciberacoso en la situación actual?

Sí, esto puede suceder en la situación actual o en cualquiera. Ser víctima en el contexto cara a cara aumenta la probabilidad de ser víctima en el contexto virtual. El acoso escolar puede predecir el ciberacoso, no obstante, el ciberacoso no tiene por qué predecir el acoso.

¿Los adolescentes que sufren ciberacoso o acoso escolar son un colectivo invisible en esta situación de pandemia?

Sí, como muchos otros colectivos. Ahora mismo los institutos se han focalizado en intentar avanzar en el temario, y las familias en poder sobrevivir. Pero, desde luego, esos problemas no creo que estén siendo la prioridad ahora mismo.

¿Cómo pueden evitar los padres que sus hijos sean víctimas de este tipo de violencia? ¿Y cómo pueden detectarlo? ¿Algún consejo?

No se puede evitar cien por cien, pero sí se puede ayudar. Las pautas son:

- Ayudar a interpretar el lenguaje en las redes sociales. Es necesario alfabetizarles y estar con ellos para ayudarles a interpretar las situaciones que pueden suceder en internet.

- Controlar el tiempo de conexión.

- Controlar y supervisar el tipo de actividad que realizan online. Por ejemplo, dejar que jueguen a videojuegos violentos provoca que puedan normalizar la violencia. Por eso, hay que evitar este tipo de actividades en internet.

- Practicar la comunicación espontánea entre familias e hijos. Si las familias dedican tiempo en realizar actividades tranquilas con sus hijos, potenciarán y facilitarán la comunicación espontánea. Esto permitirá que sus hijos les digan “oye, mamá, ¿sabes qué?” y les cuenten sus preocupaciones.

Para detectar si tu hijo está siendo víctima de ciberacoso, hay que tener en cuenta que las víctimas pueden experimentar cambios de humor y trastornos del sueño. Pero, sobre todo, es necesario hablarles y preguntarles de forma constante cómo están. Es fundamental hacerles conscientes de que tú tienes conocimiento sobre ese problema y que eres una fuente de ayuda. En este sentido, es muy importante que las familias sean fuente de ayuda porque las víctimas, a menudo, no cuentan lo que les sucede a sus familias. Piensan que, en lugar de ayudarles, les van a castigar o sienten la situación como algo vergonzoso. Hay que saber regular esta circunstancia, pero, al mismo tiempo, hacerles ver que ante cualquier problema su familia es la que les va a poder ayudar.

¿Cómo puede afectar psicológicamente este confinamiento a los adolescentes que sufren acoso escolar o ciberacoso?

Una víctima que está muy inmersa en el proceso de victimización se daña no solo por lo que le hacen, sino también por lo que piensa que le están haciendo. Es importante no solo la agresión, sino cómo la víctima la interpreta. En ocasiones, están muy enganchadas y pendientes de internet para ver si les están criticando. Por eso, es importante la supervisión parental. No obstante, en la circunstancia en la que estamos, quizás no todos los adolescentes tengan en la mayoría de las situaciones a un adulto al lado que le ayude de la forma correcta. Pero, desde otro punto de vista, el confinamiento también puede ser una oportunidad para crear otra imagen de quién es esa persona en la realidad.


Uno de cada cuatro casos de ciberacoso a menores es de un adulto desconocido.

Uno de cada cuatro casos de ciberacoso a menores en edad escolar que se produce en España lo comete un adulto al que la víctima no conoce, un tipo de agresión que, en la mayoría de los casos, se produce a través del teléfono móvil.

Es uno de los datos del informe internacional realizado por la empresa de investigación de mercados Ipsos a cerca de 21.000 personas de 28 países que también revela que, en España, uno de cada dos casos de ciberacoso está protagonizado por un compañero de clase y solo en el 18% lo lleva a cabo un menor desconocido por la víctima.

El 24% de los casos en España los produce un adulto desconocido, y apenas un 7% es llevado a cabo por adultos conocidos. A nivel mundial, el 28% de los casos es producido por adultos desconocidos, mientras que el 16% es llevado a cabo por adultos conocidos.

Además, la incidencia entre compañeros de clase a nivel internacional es algo menor (5 puntos menos que la media española), mientras que los casos en los que el acosador es un menor desconocido para la víctima tienen un mayor peso (12 puntos más que en España).

España es, según el informe, uno de los países con menor incidencia de ciberacoso y sólo el 9% de los padres cree que sus hijos han sufrido este tipo de agresión.

Por otro lado, el 86% de los españoles consideran que las medias 'antibullying' son insuficientes, ocupando el tercer lugar del ránking mundial, sólo por detrás de Japón (89%) y Serbia (87%).


Expertos en violencia de género debaten sobre ciberviolencia.

El Colegio de Procuradores de Madrid (ICPM) ha organizado la Jornada de Ciberviolencia de Género, término que alude a la violencia desarrollada frente a la mujer que se sustancia en el mundo virtual, utilizando las nuevas tecnologías como medio paran ejercer daño o dominio con la popularización de smartphones, redes sociales y Apps de mensajería instantánea.

Ha abierto el acto Yolanda Ibarrola, Consejera de Justicia de la Comunidad de Madrid, quien ha recordado la importancia de impulsar “un uso adecuado y crítico de internet y las nuevas tecnologías, especialmente en la protección de la privacidad y en la detección de la violencia y sus indicios”. Ibarrola ha subrayado que la educación en valores de igualdad y respeto son elementos fundamentales a la hora de luchar contra una lacra “ciega e irracional, que no entiende de razas ni de edad ni de condiciones económicas”. 

Acto seguido, Gabriel de Diego, decano del ICPM, ha señalado que “el 11% de las víctimas de violencia de género en España son menores de 18 años y, en muchos casos, todo empieza por un simple whatsapp o un gesto en redes sociales, con el que se pretende degradar e  intimidar  a su destinataria.” El decano ha recalcado que “estas acciones no son una manifestación de amor, ni de preocupación, sino de celos y de control, y  son el germen de una potencial violencia física y la demostración de que, aún hay mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres.” Gabriel de Diego ha terminado su intervención afirmando que “no es solo violencia de género la de carácter  físico, sino también aquellos acosos y humillaciones que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo, mediante la utilización de las redes sociales.” Al respecto, Pilar Llop, delegada del Gobierno para la Violencia de Género, ha señalado como positiva la reforma del Código Penal de 2015 para que “no queden espacios de impunidad para cometer estos delitos.”

A continuación, ha tenido lugar la charla magistral “Formas de manifestación de la Ciberviolencia de Género” de Paula Gómez-Angulo, Directora General de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Afirmó que "1 de cada 3 jóvenes entre 15-29 años considera inevitable controlar a su pareja. El propio estado de WhatsApp y la última conexión suponen una forma de control". Destacó los ejes contra la ciberviolencia  de género: Concienciación y sensibilización de la población, atención integral, implicación y, ante todo, educación.”

La jornada ha finalizado con la mesa redonda “¿Por qué las redes sociales son un foco de violencia de género y qué medidas de prevención se pueden adoptar?”. Moderada por Alberto García Barrenechea. Vocal 1º en funciones de Vicedecano de la Junta de Gobierno del ICPM, contó con María Tardón Olmos, presidenta de la sección 27ª de la Audiencia Provincial, especializada en violencia de género; Ana Galdeano  Santamaría, Fiscal adscrita a la Sala delegada de Violencia sobre la Mujer, José Mª Martín Díez. Experto en ciberdelincuencia relacionada con Género y la psicóloga Ángeles Barragán Galán, psicóloga.

Los interviniéndose coincidieron en que los cimientos están en la educación que se imparta durante la infancia, no sólo en proveer amor y afecto, como en impartir un uso inteligente de las nuevas tecnologías. Afirmaron que el control parental de las mismas desde temprana edad es necesario. Ángela Galdeano afirmó que “uno de los principales peligros es que los ataques que se producen en redes sociales suponen una violencia sostenida y repetida en el tiempo, debido a la facilidad de conexión a las redes de la víctima; hemos pasado de me pega lo normal a me controla lo normal”, y concluyó que “además de la educación en el hogar, la implicación del entorno escolar es el mejor medio para denunciar el acoso”.


#AmorNOesControl, el nuevo mensaje contra la ciberviolencia de género dirigido a los jóvenes.


La violencia machista no sólo se manifiesta con agresiones físicas, también a través del control y la dominación, incluso por internet, algo de lo que los adolescentes no son muy conscientes: para sensibilizar a los más jóvenes contra la violencia de género nace la campaña #AmorNOesControl.

La Fundación ONCE, la Fundación Legálitas y laLa campaña ha sido presentada por la triple campeona del mundo de Bádminton, Carolina Marín, y por el campeón de Europa de Baloncesto en silla de ruedas, Roberto Mena, y ofrece información a los más jóvenes sobre qué es la violencia de género, cómo detectarla y qué hacer cuando se detecta un caso.

#AmorNOesControl incide en el mensaje nuclear de que las relaciones de pareja se basan en el amor, en la igualdad y en el respeto, no en el poder del uno sobre la otra. Además, insiste en que la violencia de género no sólo tiene lugar cuando hay violencia física, también cuando se dan situaciones de desigualdad, dominación y control de la pareja o expareja, incluso en el mundo en línea.

Fundación Deporte Joven han puesto este martes en marcha esta iniciativa para ayudar a la población más joven a identificar conductas delictivas relacionadas con la violencia de género en la red, de manera que tengan recursos para reconocerlas, no permitirlas y denunciarlas.

Una de cada cuatro adolescentes asegura que su novio la vigila

A través de un vídeo que se distribuirá a través de las redes sociales de las fundaciones y de una página web con información y recursos (www.amornoescontrol.com), se ejemplifican comportamientos ilegales de esa dominación y violencia. Es el caso de control de chats y redes sociales, de suplantación de la personalidad en línea, de difusión de vídeos íntimos («sexting») o de chantaje a la pareja o expareja bajo la amenaza de publicar contenido íntimo («sextorsión»). «Esto no es amor, es violencia de género y es delito», «no controlo personas, respeto a las personas» y «amor no es control» son algunas de las frases que aparecen en el vídeo.

Desde la campaña alertan a los más jóvenes de que esas conductas no solo pueden ser constitutivas de delito, sino de que son señales de la «antesala de algo más grave». «Una gran mayoría de jóvenes entiende sólo como violencia de género las conductas de violencia física. Sin embargo, es importante saber que no es necesario que se produzca una agresión física para que exista un delito englobado en la conducta de violencia de género«, han explicado las fundaciones.

Según el 'Estudio sobre la evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género' del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, una de cada cuatro adolescentes asegura que su novio la vigila.

Por su parte, la macroencuesta de violencia sobre la mujer de la Delegación del Gobierno para la violencia de género alertaba en 2015 de que un 5,4 % de las mujeres de entre 16 y 24 años ha padecido violencia de género de intensidad moderada y un 4,8 %, severa.


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